Cuando lo viejo empieza a morir, ¿hacemos que lo nuevo acabe de nacer?

Es frecuente citar al pensamiento gramsciano en el que se define como crisis aquella en la que “lo viejo que no termina de morir, y lo nuevo no acaba de nacer”. Pero si alguna novedad demuestran las últimas elecciones al Parlamento Europeo es que lo viejo empieza a dar algo más que signos de debilidad. En las elecciones más europeas de la historia, en las que se han sometido a debate y escrutinio de la ciudadanía las políticas de austeridad, se ha producido una fuerte desautorización de aquellas opciones que han apoyado las políticas de la troika. En esa misma clave, y sumándole los elementos de política interna, el retroceso del bipartidismo ha supuesto un retroceso de más de 5 millones de electores, no llegando a superar la suma de PP y PSOE el 50% de los votos. Lo nunca visto.
Pero si bien podemos afirmar que lo viejo empieza a morir, hay que ser conscientes de que va a luchar ferozmente por no sucumbir. Y la única manera que tenemos para que sucumba una política que está asaltando nuestras vida y derechos, es que lo nuevo, no solo sea nuevo, sino que exprese una alternativa, con capacidad de gobierno y de cambiar la realidad.
El motor europeo se ha gripado porque la solidaridad ha dejado de existir. Pero a sabiendas que no hay alternativa si no es europea, la respuesta, en demasiadas ocasiones ha sido el “nosotros solos”, como si hubiese salidas nacionales posibles. A nivel europeo lo nuevo que sustituye lo viejo, en demasiadas ocasiones, no es que sea viejo, es que es la expresión del peor de nuestros tiempos. Las victorias de expresiones populistas y parafascistas tienen un elemento mas que inquietante, ya que después de la normalización de una victoria electoral del fascismo, viene la normalización en su acceso al poder. Quizás por ello, más que nunca, tengamos que definir un frente democrático entre aquellos que nos oponemos a las políticas de austeridad y a la vez aspiramos a otra Europa, aunando fuerzas de izquierdas, verdes y expresiones que provengan de la izquierda de la socialdemocracia.
El otro camino es empezar a construir alternativa en cada uno de los Estados. Y sin lugar a dudas el resultado más esperanzador de la noche electoral fue el de Syriza en Grecia. En España se produjo una gran noticia: el espectacular retroceso del bipartidismo. Pero esa caída, que ha supuesto un terremoto en el PSOE, el PP lo ha podido disimular por su victoria y por la inexistencia aún hoy de una alternativa. Lo dijimos muchos la noche electoral, también Pablo Iglesias; no podemos celebrar el resultado electoral porque el PP ha ganado y los desahucios continúan. A la vez, se produjo un muy buen resultado de la Izquierda Plural, con un incremento de más de un millón de electores, o la irrupción de Podemos con más de 1,2 millones de electores, o nuevas realidades como Compromís-Equo, que obtuvo cerca de 300.000 nuevos electores. Juntos suman la misma cantidad de nuevos votantes que los perdidos por el PSOE.
Pero si queremos cambiar la realidad tendremos que empezar a pensar cómo podemos construir un bloque que empiece a mejorar la vida, a proteger antiguos derechos, a conquistar nuevos espacios. Una opción que sea diferente, que aspire a gobernar, y a hacerlo también de forma distinta a cuando se ha gobernado. De forma distinta por la necesidad de cambiar las formas, pero también como fruto de una correlación de fuerzas distinta, dejando de tener una postura de subalternidad respecto a la que hasta ahora ha sido la izquierda mayoritaria.
Hoy, la ventana de oportunidad está abierta, y para aprovecharla deberíamos entender que necesitamos de novedad y de unidad. Sin ello, es posible que unos y otros podamos celebrar dulces noches electorales, y amargas jornadas de recortes, que irán empobreciendo material y moralmente a nuestra gente, haciendo realidad la máxima que cuanto peor… peor. Así, cuanta más resignación la ventana de oportunidad se convertiría en mas pequeña, hasta finalmente desaparecer.
Hasta el momento no hemos sido capaces de vestir una alternativa democrática que tuviese visos de poder ganar. Por el contrario, la suma (Izquierda Plural, Podemos y Compromís-Equo representan más del 20% de los votos), que podría incorporar a muchos socialistas de izquierdas, la suma no sería sólo suma, sino que permitiría multiplicar, ganar a mucha más gente ante la posibilidad de un cambio profundo, de una reducción drástica de la desigualdad, de recuperar democracia secuestrada por los intereses de muy pocos.
Los primeros pasos se deberían traducir en coordinar nuestra acción, desde el mayor bloque contra la austeridad que saldrá de uno de los Estados de Europa. Nadie, ni tan sólo Grecia, podrá aportar 12 diputados, contra las políticas de austeridad. Así, lo primero sería coordinar la acción de IU, ICV-EUiA, Podemos, Anova y Equo-Compromís para poder expresar una oposición y una alternativa ante las políticas de austeridad. Para después empezar a construir desde la dimensión local, un espacio de defensa de lo público y lo común.
La perspectiva podría permitir ganar, incluso venciendo el previsible apagón informativo de una opción que pudiese cambiar las cosas, ya que una cosa es hacer emerger un proyecto, y la otra es tener la posibilidad de ganar. Y para ello no se trata de incorporar a nada ni a nadie, sino de construir algo, mejor, más grande que lo que hemos conocido hasta ahora. No se trata de crecer, o aparecer, o existir o irrumpir. Todo ello es imprescindible, pero no es suficiente. Se trata de entender que, en un momento excepcional, necesitamos fórmulas excepcionales. Desde la generosidad y la trascendencia del momento. Crecer o vencer: esa es la cuestión.

One response to “Cuando lo viejo empieza a morir, ¿hacemos que lo nuevo acabe de nacer?

  1. “Crecer o vencer. Esa es la cuestión”. Esta reflexión tiene una vigencia sustancial en los proyectos políticos de la izquierda Europea, la izquierda española y la izquierda catalana. Se puede entender que vencer en las urnas a la derecha neoliberal europea es posible. Lo podremos hacer con cierta seguridad en aquellos estados del sur de Europa donde se padecen las primeras consecuencias. Pero en el 2015 el neoliberalismo económico ya se ha extendido por todo el planeta y por tanto a Europa no le queda mas remedio que proteger sus productos, sus instituciones, sus ciudadanos de forma mancomunada. Ya que politicamente Europa está sin predeterminar. Por eso aparecen los acuerdos TTIP-Ceta… para protegernos de aquello que Europa ha exportado al exterior. Por tanto la solución está en el crecimiento de la democracia en Europa con las aportaciones nuevas de la izquierda europea que hagan de Europa no solo un consumidor privilegiado, sino un actor social que crece en consciencia sobre el mar de dudas que tiene a su alrededor…

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