sobre la cumbre de París y la burbuja del Carbono

avestruz-escondiendo-cabezaSobre la “burbuja del carbono” y las repuesta del mundo de la empresa. La pasada semana pude participar, como patrón de la Fundación energías Renovables en un debate organizado por el Periódico sobre empresa y cambio climático.

Mas allá de las conclusiones que salgan del COP21, el mundo de la empresa, debería dar respuesta a una responsabilidad que es moral pero que también es económica. Y es que la “burbuja del carbono2 está ahí, y aquí están los datos.

Hay un consenso amplio que la subida de la temperatura, aún subiendo tan solo 2ºC (respecto a los niveles preindustriales –y ya hemos subido 0’8ºC), nos situaríamos en el umbral entre un cambio clomàtico peligroso y uno muy peligroso, siendo recomendable no superar la barrera de los 1’5ºC.

Incluso asumiendo un incremento de 2ºC, según un estudio conjunto de la Carbon Tracker Initiative y la London School of Economics para tener un 80% de probabilidades de alcanzar el 2ºC sólo se podrían emitir 900 gigatoneladas de CO2. Con una emisión de 1.075 Gigatoneladas  la probabilidad de cumplir estos objetivos seria del 50%. Dichos datos contrastan con las cantidades de C02 que contienen las reservas de petróleo, gas y carbón son muy superiores. Se calcula que llegan a las 2.890 gigatoneladas.

Así pues, existe una disparidad total entre lo que podemos emitir y los esfuerzos de estados y empresas por acumular reservas de combustibles fósiles. Los precios de las acciones de las multinacionales energéticas como BP, Shell o tanta otras se basan en el tamaño de sus reservas de gas, petróleo o carbón.

Pero que pasará si estas reservas quedan desvalorizadas. El HSBC ha calculado esta respuesta. El 40 o el 60% de estas empresas podrían perder entre el 40 i el 60% de su valor bursátil. El estudio de consultores de negocios como McKinsey y el Carbon trust prevén pérdidas del 30 al 40%. Incluso con un objetivo poco ambicioso de incremento de las temperaturas de 2ºC, ello significaría que por ejemplo BP no pueda quemar parte de sus reservas, y eso significa tener activos bloqueados o sin valor.

En contraste con esta realidad, en 2012 las empresas a nivel global gastaron 674.000 millones de dólares en prospecciones.

Nicholas Stern, execonomista de la London School of economics, dice “o el mercado aún no ha refelxionado correctamente sobre el asunto, o se está asumiendo que los gobiernos no harán mucho –o bien ambas opciones-“.

En el caso que las empresas pensaran que los gobiernos no harán mucho, tan pronto como los gobiernos empezasen a hacer, los inversores podrían entrar en pánico y retirar su capital. Y si esto pasase estallaría la burbuja de carbono.

Y es ahí donde quisiera introducir la primera reflexión. Necesitamos de una respuesta moral pero también económica, por parte del mundo de la empresa, para desinvertir en una economía del carbono. Podemos ir a un escenario de compromisos vinculantes o voluntarios en París (probablemente lo 2º). Tendremos un fondo de inversión que superará los 100.000 millones de la última cumbre. Pero la cuestión central es que sale más a cuenta.

Y lo cierto es que empieza a haber respuestas. En enero de 2014se debate en el Foro Econòmico Mundial sobre la “burbuja del carbono”. En Noruega, con el mayor fondo estatal del mundo con activos de más de 800.000 millones de euros se ha creado un comité de expertos para analizar donde se debe invertir dicho fondo estatal. Exxon Mobile ha abierto una línea de acción sobre el posible impacto de la burbuja del carbono.

Está claro que no hay un único escenario. En el de un escenario de una transición baja en carbono, hay pérdidas inmediatas. Pero en el caso de una transición incierta, las pérdidas podrían ser mayores, ya que continuarían invirtiendo pero con un escenraio de corte brusco. El tercer escenario, el del “renacer del carbono” podría llevarnos a un escenario de mayores costes aún.

Aquí es donde entra nuestro particular escenario. A nivel estatal producimos el 28% de la energía que consumimos. 20 puntos menos que la media de la UE. La dependencia de petróleo y el gas natural es del 63%. El 75 de nuestas emisiones provienen del consumo de energía. Y mientras la UE ha reducido emisiones en un 15% desde el año 1990, nosotros las hemos augmentado en un 20%. Estamos en un país dependiente, poco respetuoso con el medioambiente y económicamente ineficiente. Y por el contrario, disponemos de los combustibles más baratos, por menor presión fiscal, lo que impulsa el consumo, y de la electricidad mas cara.

A pesar de ello, hemos tenido una moratoria real para no instalar más energías renovables. Se ha perdido la seguridad jurídica de los que invirtieron en renovables (somos el país con mayor número de demandas  de arbitraje de tribunales internacionales). Y hemos hecho inviable el autoconsumo y un modelo de generación distribuida.

Es en este marco donde la propuesta es elemental. Necesitamos desinvertir en carbono, e invertir en ahorro, eficiencia y en impulso de energías renovables.

Es cierto que para ello hay que romper tópicos sobre los que se ha construido el relato sobre lo energético. No es cierto que “las renovables son caras”. No es cierto que las renovables no puedan garantizar el suiministro. Hoy el kilovatio  más caro es el que procede de los ciclos combinados. Si hoy el modelo energético esta basado en la maximización del valor económico de la actividad de los agentes que intervienen (externalizando costes ambientales, fuerte dependencia en el futuro) y no se piensa en la cobertura de las necesidades energéticas bajo criterios de equidad social, económica y ambiental.

La energía aparecería como motor de un modelo social y económico mas sostenible.

En esta estrategia, tienen que existir un liderazgo empresarial para recuperar la falta de confianza en un sector tan central y estratégico como el energético.

Para ello con qué contamos? Con una curva de aprendizaje de las energías renovables extraordinaria. Por poner un ejemplo. El Banco de Inversión Lazard habla de una reducción de costes de la energía socials y eólica del 82 y el 61%.

De hecho , hoy, en la mitad de los suministros que se pueden solicitar en el planeta, ya sale mas a cuenta estrategias de autoconsumo que la fórmula tradicional.

De ahí que se deba plantear un modelo de generación distribuida, mucho mas eficiente des de el punto de vista energético, con menores pérdidas en el transporte de la electricidad en la red, y enfocado a la gestión de la demanda, y no a una oferta sin límites.

El cambio climático nos obliga a hacer lo que inevitablemente debemos hacer. El tránsito hacia un modelo de economía desernegizada, descarbonizada, desmaterializada, y descentralizada. Pero el sentido común económico también.

P.D. Este artículo ha extraído mucha de su información del documento del Partido Verde Europeo sobre “La burbuja del carbono. Los riesgos del carbono en los combustibles fósiles.

 

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